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ALGO NO CUADRA…
Carta Abierta de un Colaborador
Conozco a Gil Losada y me
cuesta creer las acusaciones que unos supuestos cooperantes han vertido
con gran despliegue de medios y más interés en aparecer en
televisión que en ayudar a mejorar la situación de los niños
etíopes. El afán de protagonismo excesivo y la vanidad no
suelen ser buenos consejeros. ¿Buscan justicia, como dicen, o notoriedad
y poder?
Las informaciones que me
han ido llegando son inquietantes. Al parecer, la pareja de denunciantes
no actúa sola sino que hay otra pareja en la sombra, unos farmacéuticos
valencianos, e incluso he oído que las presuntas víctimas
etíopes podían haber recibido un puñado de dinero
por contar mentiras; ese método, en un país pobre como Etiopía,
puede hacer hablar hasta a los afónicos. En cualquier caso, corresponde
a los jueces instruir el caso y dilucidar responsabilidades, de manera
que acusar infundadamente nunca salga gratis a quienes siembran la duda
con intenciones similares a la mala fe.
Tal vez estas palabras aparezcan
publicadas, pero nunca podrán eclipsar ni ser antídoto de
los grandes titulares en los que se incriminaba con mucha tinta y mucha
malicia a un español que trabaja esforzadamente en África,
y se ignoraba la presunción de inocencia, alimentando la vorágine
del linchamiento mediático.
Por lo que se oye contar
a los que saben de cooperación, los demandantes habían fracasado
en un intento de crear una ONG, pero siguieron recaudando dinero –a cambio
de promesas que ignoro- y al parecer quisieron introducirse en Global Infantil
con ánimo de dirigir. Sus métodos no convencieron y quizá
optaron por otros caminos para poder gestionar una ONG que ya no había
que fundar partiendo de cero: ésta ya funcionaba desde hacía
diez años gracias a los esfuerzos de unos pocos pioneros y gozaba
de prestigio; una presa atractiva. Evidentemente, Global Infantil no siempre
fue grande; los inicios, por lo que me han contado socios y cooperantes,
fueron muy duros en Etiopía. Ahora que está consolidada resulta
apetitosa para las “almas caritativas que anhelan hacer cooperación”.
El punto débil de
la mayoría de ONG que han acabado en los tribunales se origina en
la ambición personal de los dirigentes –la inefable naturaleza humana…-,
que deciden lucrarse hasta que se acaban descubriendo irregularidades contables
y económicas. Constituye una curiosidad destacable el que al no
darse esas circunstancias en Global Infantil, pues las cuentas son transparentes,
unos personajes desconocidos se hagan públicos inventándose
otros motivos para desacreditar justamente aquello que ellos mismos desearían
gobernar. La jugada parece demasiado obvia.
¿Qué intereses
espúreos hay detrás de tan vehemente defensa de los niños
pobres de Etiopía utilizando la saña para perjudicar a quienes
ya les están ayudando? Cabe preguntarse si se puede destrozar impunemente
a una persona y su obra, atentar contra el honor y la imagen pública
de alguien que ha hecho de la acción humanitaria el objetivo de
su vida, máxime con la intencionalidad de perseguir determinados
fines…
Si se han inventado acusaciones,
lo cual sería un infundio, los jueces sentenciarán si es
constitutivo de delito calumniar a un hombre inocente, e impartirán
justicia.
Los ataques furibundos a
Gil Losada que se han presenciado en los medios de comunicación
no parecen fruto de un ánimo constructivo sino más bien destructivo.
Es cierto que Gil Losada resulta incómodo para determinados estamentos.
Especialmente para el gran negocio de las adopciones, por ser contrario
a esa práctica, que ha lucrado a muchas “personas solidarias” de
los países africanos y europeos. Con su convicción ética
de no prestarse a ese tráfico, el presidente de Global Infantil
entorpece los planes de negocio de muchas redes; él simplemente
ha sostenido siempre que su misión és acoger esos niños
sin familia o abandonados, educarlos y formarlos en el Centro de Addis
Abeba y que en el futuro sean personas instruídas que puedan ayudar
a su propio país a mejorar; son la esperanza del mañana en
Etiopía. Si se van a Europa, muchas familias podrán pasear
con criaturas de piel negra, adoptada, pero se les desarraiga de su entorno,
por difícil que éste sea. La selección es terrible
y cruel, aunque lógica en cierto modo; los que adoptan, desean hacerse
con un bebé sano, a poder ser hermoso, desdeñando a los enfermos
o menos agraciados físicamente.
Por otra parte, la tarea
de Gil Losada, me consta que también pone en evidencia a las autoridades
etíopes, puesto que él da de comer a los pobres, atiende
a los enfermos, acoge a los desvalidos y ayuda a los pobres entre los más
pobres. Todo eso, que en buena parte correspondería a los ministerios
del gobierno de Etiopía que deberían velar por la asistencia
sanitaria y social o la escolarización de sus conciudadanos, lo
está realizando un extranjero y, además, con un éxito
notable y un reconocimiento creciente. No cabe duda que la actividad que
ha ido desplegando, cada vez con más apoyos particulares e institucionales,
he generado envidias, celos y recelos. Cuando era una organización
pequeña, trabajando en precariedad, no despertaba el interés
ni las preocupaciones o apetencias de nadie. Ahora, por lo que se ve, es
un objetivo a batir. Sólo los Tribunales de Justicia podrán
restituir la honorabilidad que nadie debió cuestionar por razones
oscuras. Tal vez habría que indagar en la honorabilidad de los que
acusan para esclarecer las motivaciones. Si son gente de bien, perfecto,
si no son agua clara, habría que creerles con reservas. El magistrado
sentenciará. |